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Charla con Martí Cifuentes sobre las correcciones en el fútbol

Martí Cifuentes y las correcciones

Una de las funciones principales de los entrenadores son las correcciones en busca de un mejor rendimiento de su equipo. Para ello hemos querido hablar con el entrenador Martí Cifuentes, quien actualmente se encuentra trabajando en un viejo conocido de las noches europeas españolas, el AIK Solna.

¿Qué se corrige?

¿Cómo se hace?

¿Cómo varía dependiendo de la cultura deportiva del jugador?

Estas son algunas de las preguntas que le hemos hecho en la charla a Martí Cifuentes.

¡Vamos al lío!



¿Quién es Martí Cifuentes?

Martí Cifuentes es el actual encargado de la metodología de entrenamientos del AIK Solna. Sin embargo, antes de marcharse a Suecia se hizo un nombre en el fútbol catalán donde ejerció de entrenador de equipos como el Rubí, el Sant Andreu o el Hospitalet entre otros.

Curioso por naturaleza, Suecia no es la primera aventura fuera de España del técnico catalán ya que dedicó un año sabático en los banquillo para aprender los métodos de entrenamiento del Milwall inglés y del Ajax de Ámsterdam holandés.

Hoy nos habla de correcciones.

Marti Cifuentes
Marti Cifuentes

Entrevista con Martí Cifuentes

Escucho en prácticamente todas las ruedas de prensa la frase ya tópica del “tenemos cosas que corregir”. ¿Qué es lo que más se suele corregir un lunes en un entrenamiento de un equipo profesional?

Cada entrenador y cuerpo técnico tiene su propia manera de trabajar y enfocar la semana. Algunos equipos centran el contenido del primer entrenamiento en la recuperación condicional de los jugadores que más minutos han jugado, sin hacer mucho hincapié en los conceptos a corregir porque consideran que pueden hacerlo durante el resto de la semana. Otros entrenadores prefieren dedicar la sesión a visualizar cortes del partido y tratar de recrear algunas situaciones después en el campo para tratar de corregirlas o mejorarlas, respetando la carga tanto física como mental que el partido genera. Yo me decanto por esta opción. Los conceptos que más se suelen corregir dependen mucho de cada entrenador y partido: el tipo de pressing, una salida de balón en concreto, calidad posicional en determinadas zonas… Al final se trata de mejorar algunos conceptos que se consideran importantes en el jugar del equipo. Encontrar el equilibrio entre la cantidad de conceptos a trabajar y la manera de trabajarlos con jugadores fatigados desde el punto de vista cognitivo es clave.

¿Se corrige lo suficiente en el fútbol de élite? ¿Qué crees que se está pasando por alto y no deberían?

Es difícil generalizar. Mi experiencia es que sí se trabaja en la “corrección”, tanto desde el punto de vista individual como colectivo. El profesional siempre quiere mejorar. Si le demuestras que eres capaz de ayudarle siempre estará dispuesto. Luego también depende del perfil de entrenador. Seguramente la profundidad de esa corrección no es la misma con Bielsa que con otros, por poner un ejemplo. Lo que tengo claro es que en élite hay profesional muy cualificados en todas las áreas que trabajan para analizar el rendimiento colectivo e individual. Luego, el cómo le haces llegar esa información al futbolista es muy personal y depende de muchas circunstancias.
Decir que se está pasando algo por alto es muy difícil. Yo veo muchos equipos que de un partido a otro tienen cambios en su estrategia operativa que demuestran que hay un trabajo importante detrás. Luego, que eso se vea reflejado directamente en el resultado es muy relativo, porque como decía Cruyff, el fútbol es un deporte de errores.



¿Cómo acepta el jugador las correcciones dentro del contexto colectivo? Y ¿cómo hay que hacerle llegar las correcciones al jugador para que las interiorice y no se sienta atacado?

Esa es una de las claves de la gestión del vestuario. Tienes que tratar de conocer al jugador y empatizar con él. Hay momentos para todo y esa sensibilidad como entrenador es parte del talento para entrenar. Por lo general, se trata de crear una atmósfera de trabajo y profesionalidad dónde se entienda que el objetivo es mejorar y ayudarles. Si un jugador se siente atacado por corregirle delante del grupo, algo falla: la manera de transmitir el mensaje por parte del entrenador, el clima/ambiente de trabajo o el propio futbolista (inseguridad, recelo…).

Un buen modo de hablar con el jugador, y que normalmente agradecen, es el análisis individual con la ayuda del vídeo. Al jugador le suele gustar verse y compartir esa información con un buen feedback de lo que esperas de él y lo que él piensa sobre ello es un buen camino para crecer.

¿Es el ejemplo práctico (el “no te lo digo, te lo enseño”) lo más útil en los casos individuales?

Es una manera. Pedagógicamente, hay diferentes caminos para lograrlo. A mi me gusta mucho la frase de Benjamin Franklin “Dime y olvidaré. Enséñame y recordaré. Involúcrame y aprenderé”. Eso demuestra que la base del aprendizaje en realidad es la “repetición-sin repetición”. Es decir, enfrentar uno mismo una situación similar con variables cambiantes y aprender en base al ensayo-error. Ante una misma situación, Leo Messi no la resolverá de la misma manera que Cristiano porque tienen diferentes capacidades. Y posiblemente los dos la resuelvan perfectamente. A veces como entrenadores creemos que hay una solución determinada para una cada situación y sólo basta con observar a los jugadores para entender que no es así. Es por eso que el juego les pertenece. Los entrenadores debemos ser facilitadores de contextos.

Martí Cifuente corrigiendo
Martí Cifuente corrigiendo

Ahora que estás en Suecia y además conoces de cerca el fútbol español, inglés y holandés, ¿hay en la cultura futbolística diferencias a la hora de corregir y de asumir las correcciones por parte de los jugadores?

Por supuesto. Grandes además. Aunque el fútbol es universal, cada país o región tiene un contexto socio-cultural que influye directamente en todo. Mi experiencia me ha enseñado que el futbolista del Norte de Europa está muy abierto a recibir correcciones. Agradecen el mensaje directo, cosa que quizás en España no se suele gestionar del mismo modo. Entender eso es clave para poder manejar la información con el jugador.

¿En qué aspectos técnicos crees que hay que hacer más hincapié a los futbolistas? ¿Y en cuáles en lo referente a lo táctico?

Es muy relativo. Personalmente, no entiendo la técnica descontextualizada de la táctica. En ese caso, los freestylers deberían ser grandes jugadores y no lo son. La técnica va vinculada a la capacidad de resolver una determinada situación de juego, por tanto siempre tiene un componente “táctico”. Hay un tópico en el fútbol sobre la técnica de los futbolistas ingleses; quizás no son generalmente tan habilidosos con el balón como un jugador español, argentino o brasileño, pero su nivel técnico (tackle, pase al primer toque, control orientado….) es alto porque va ligado a la velocidad del fútbol que practican. Y esa velocidad es muy alta.

Lo que sí creo es que hay que enseñar desde tempranas edades a entender el juego. Hay jugadores que llegan a ser profesionales por sus condiciones naturales, pero con un entendimiento muy pobre del juego. Y en ese sentido, creo que debemos aprender también de la cultura deportiva norteamericana, dónde jugadores y entrenadores TOP hablan mucho de entrenar los “fundamentos del juego” en momentos álgidos de sus carreras.



¿Es más fácil corregir cuando hay dinámica positiva (resultados)?

Cuando los resultados acompañan TODO es más fácil. Bielsa lo resume bien: el ser humano se acerca al éxito y se aleja del fracaso. Es más fácil que los jugadores crean en ti cuando ganas. Y es muy difícil que lo hagan cuando pierdes porque hay una necesidad de responsabilizar y asociar la derrota con alguien. Además, con resultados positivos el ánimo de todo el mundo suele ser mejor, por lo que todos estamos más abiertos a recibir correcciones. Es natural.

¿Qué valor tiene el vídeo en las correcciones? 

Es importante. El jugador puede reconocerse y visualizar lo que el entrenador quiere. Desde luego que el diálogo es esencial, pero el vídeo supone un punto de partida muy valioso. A partir de ahí, viene el campo, que es la parte fundamental del proceso. El jugador debe vivenciar la situación y encontrar las soluciones que mejor se adapten a sus condiciones y las que le ofrezca el equipo. No creo en las correcciones únicamente por vídeo, como tampoco en las estrategias operativas de pizarra. La realidad está en el campo.

Las limitaciones dependen también de cómo hagamos llegar el mensaje, por supuesto. La duración, la cantidad de conceptos, la habilidad para comunicar… Pero para mi la mayor limitación es la incapacidad de vivenciar la situación. Por mucho que yo vea 100 veces por vídeo a Messi hacer algo, eso no me da la capacidad para hacerlo.

Martí Cifuentes en el banquillo del AIK
Martí Cifuentes en el banquillo del AIK

Para acabar desmitificando, ¿se pueden corregir aspectos de actitud en un jugador?

La actitud depende de muchos factores. El principal es la motivación. El jugador motivado siempre tiene una actitud mucho más positiva que un jugador desmotivado. Después podemos entrar a debatir si la motivación es un factor intrínseco o extrínseco y, yendo más allá, sobre el estado de “flow” como objetivo de rendimiento. Para mi hay que construir ambientes motivantes para ayudar al jugador a tener desafíos y retos que le exijan siempre dar su mejor versión. Jugadores tildados de tener mala actitud en un club luego han triunfado en otros. O jugadores que congenian con determinados entrenadores porque son capaces de sacarles su máximo rendimiento.

¿Qué importancia pueden tener los castigos a la hora de corregir?

Creo poco en los ambientes de error-castigo. ¿A mayor castigo, mayor aprendizaje? Tengo mis dudas. En deporte profesional creo más en la búsqueda de rendimiento. El jugador sabe que para ser importante en el equipo debe dar su mejor versión, y eso implica lógicamente minimizar errores. Por si sólo es un efecto suficientemente importante para no necesitar castigo alguno. Castigar continuamente puede generar un clima que penalice la libertad, la confianza y la imaginación, que para mi son fundamentales para jugar. Además, se minimiza el valor del error. Creo que es Julio Garganta quien defiende el error, bien gestionado, como uno de los pilares del crecimiento de un equipo. Y estoy completamente de acuerdo.

Autor

Iñaki García
Soy Iñaki García y soy periodista. Sé muy poco de fútbol, de hecho, he jugado a baloncesto media vida pese a medir 1.70. Sin embargo, en cuanto se trata de escribir este es mi deporte.