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Entrevista a José Luis Diezma: “Siempre me ha preocupado qué podía transmitir el primer día”

Ser entrenado por Vicente Del Bosque, tener varios ascensos a Primera División, ser portero menos goleador de una categoría, estar en un rondo junto a jugadores como Mostovoi o Revivo y luego hacerte una carrera como entrenador en el extranjero no está en el currículum de todo el mundo. Por ello, en esta ocasión hemos querido entrevistar a alguien que tiene muchas historias que contarnos: José Luis Diezma.

¿Quién es José Luis Diezma?

José Luis Diezma fue conocido en los noventa por ser portero de varios equipos históricos como el Extremadura, Betis,Celta, Numancia y Recreativo entre otros. Salido de la cantera del Real Madrid ha vivido las dos caras del fútbol, ascensos y descensos, años de titularidades y años de banquillo. Ahora desde hace varios años ha probado fortuna como entrenador fuera de nuestras fronteras, primero en China y actualmente en Arabia Saudí donde entrena en la Safa Spanish Academy.

Como podréis comprobar en unos instantes, José Luis Diezma es puro fútbol. ¡Al lío!

Diezma
Diezma

Entrevista a José Luis Diezma

Comenzaste en la cantera del Real Madrid con gente como Cañizares, Urzaiz, Ohen y otros que estaban llegando como Mutiu y Alfonso. El paso antes del primer equipo de uno de los mejores clubs del mundo imagino que no será un camino de rosas, ¿recuerdas cómo trabajaba Del Bosque el nivel de exposición de los entrenamientos a los partidos?

En primer lugar, decirte que la verdad es que no podíamos esperar ninguno de los que trabajábamos con Vicente del Bosque en aquella época que iba a ser tan importante para el fútbol español como lo ha sido.

La forma de trabajar era bastante similar en aquel entonces en la que hemos visto luego en la selección española. Él tenía un preparador físico con una forma de trabajar muy agresiva, con un verbo muy agresivo y que nos intentaba sacar el máximo. Del Bosque era todo lo contrario, intentaba meterse solo en temas tácticos, participar solo cuando era necesario, cuando a lo mejor había una cierta sobreexcitación en algún entrenamiento. Siempre ha tenido ese papel de mediador y ese carácter capaz de encontrar el término medio y creo que eso ha sido una de las claves para que consiguiera todos los éxitos que ha conseguido.

En cuanto al nivel de exposición he de decirte que en aquella época apenas estábamos expuestos. La relevancia del primer equipo era brutal, pero el filial no tenía esa importancia mediática que puede tener ahora cualquier chaval que llega con cartel de futurible de primer equipo. En ese sentido no se tuvo que hacer grandes esfuerzos porque la situación no lo requería.



¿Vistes grandes cambios en la figura del preparador de porteros desde que empezaste en la cantera del Real Madrid hasta tu retirada?

Evidentemente ha cambiado muchísimo la forma de trabajar. Allí teníamos a Miguel Ángel, un grandísimo portero del Real Madrid y gran entrenador, se entregaba y daba la vida en cada entrenamiento por intentar transmitirnos cosas, pero la profesión ha ido cambiando, desde la forma de trabajar, las herramientas que tienes para el entrenamiento, las normas que el portero ha tenido que cambiar y sobre todo hay otras prioridades para trabajar en un guardameta que no es solo su manera de situarse bajo los palos, de evitar el gol de cualquier manera como antes nos decían, “que el balón no entre sea como sea”.

Ahora hay otros aspectos en los que se incide mucho más y es lógico que cambie porque todo lo hace, evoluciona y el mundo de los porteros es de los que más lo ha hecho dentro del fútbol.

¿Qué es más difícil: llegar o irse del Real Madrid?

He de decirte que en ninguno de los dos casos me costó tomar esa decisión.

Para llegar fue algo espontáneo. En el barrio había uno o dos chavales que habían hecho la prueba para ir al Torneo Social del Real Madrid y mis padres se enteraron y nos acercamos. Mi padre que era socio del Real Madrid entró allí, preguntó y le dieron una hoja de inscripción y a partir de ahí se fue dando lo demás. Probé en el torneo social, me cogieron y fui pasando por las diferentes categorías del fútbol base. Fue algo de manera natural, no fue un acontecimiento demasiado importante o un golpe de suerte, sino que fue algo paulatino.

El irse tampoco fue muy complicado. Yo creo que lo teníamos muy claro la inmensa mayoría de los jugadores de la cantera que nuestra meta era llegar al filial y una vez ahí era muy difícil dar el salto. En aquella época, particularmente te hablo de mi caso tenía por delante a los Buyo, Agustín, Ochotorena, Pedro Jaro… porteros que se instalaron en la portería del Real Madrid durante muchos años y bueno tu llegabas con la intención de meter la cabeza en el filial, intentabas hacerlo lo mejor posible para encontrar una buena salida y hacerte un hueco en el fútbol español.

Yo creo que así se fue dando desde antes de mí cuando estuvieron porteros como Juan Canales, Férez o Alía, todos estos grandes porteros que no tuvieron su sitio y a partir de mí igual con los Juanmi, Contreras y demás encontraron un huequito en algún momento, pero tuvieron que salir para hacer carrera. Por ello, no me costó excesivamente.

Real Madrid Castilla 89-90 con Diezma y Del Bosque
Real Madrid Castilla 89-90 con Diezma y Del Bosque

Luego llegaste a un Extremadura en 2ªB muy joven que estaba sentando las bases del que pocos años más tarde llegaría a Primera (Manuel, Pedro José, Félix). El primer año no fue fácil, pero el segundo el equipo llegó a Playoffs y fuiste el portero menos goleado de la liga. ¿Qué cambió con Josu Ortuondo?

Cambiaron muchas cosas. Cambió que se supo traer buenos jugadores a la cantera de otras canteras, la del Betis principalmente, y de otros sitios algún jugador veterano que consiguieron darnos empaque. Todo esto unido a los que llevábamos ahí algún año más junto a la gente local, que había cuatro o cinco, hicimos un grupo que creo que fue muy importante.

Lo que hizo Josu Ortuondo fue quizás darnos una confianza que no teníamos, nos hizo creer como grupo e individualmente y poco a poco nos instalamos arriba en zona de playoff y ahí nos mantuvimos durante todo el año. A partir de ahí siguieron esa línea y al final lograron grandes éxitos que no sé si lo volverán a conseguir, pero aquello fueron unos buenos años para el Extremadura.

De ahí al Betis en Segunda División. Primera y única vez que fuiste entrenado por un técnico que había sido portero. En esa temporada curiosamente dos: D’Alessandro y Esnaola. ¿Recuerdas en qué te incidían más?

Sí, fueron los únicos entrenadores que tuve que habían sido porteros y además los tuve la misma temporada. Además creo que eran bastante diferentes.

Jorge D’Alessandro era un estratega, le encantaban las situaciones del fútbol y el fútbol en general, un poco como a mí, y la situación de trabajar con los porteros se quedaba un poco para el final de semana porque le gustaba ejercitar todo el sistema, toda la táctica en general del equipo, cómo se pueden mover y en analizar el rival de la semana siguiente. Él era sobre todo entrenador.

Esnaola sí que era más entrenador de porteros, aparte de ser entrenador, y se notaba más esa influencia en cómo te hablaba o te analizaba a los rivales antes de los partidos.

Recuerdo una anécdota con D’Alessandro, fuimos a jugar un partido de Copa con el Betis en Segunda contra aquel gran Oviedo que jugó UEFA, un partido entre semana en Asturias con una tarde de lluvia e íbamos perdiendo 2-0 y yo cogía el balón e intentaba sacar rápido para seguir jugando a ver si conseguíamos remontar ese partido, pero no había manera. Nos venían por todos los lados, por la derecha, por la izquierda, muchos centros, Carlos remataba todo lo que le venía y yo seguía empeñado en intentar remontar y al final no recuerdo si quedamos cuatro o cinco a cero y después del partido me cogió D’Alessandro y me dijo “lo que tenías que hacer era coger el balón, tirarte al suelo y dejar que pasara el tiempo”. Luego lo piensas y es verdad, siendo portero puedes manejar esos tiempos del partido para que cambie el ritmo o las dinámicas, pero yo en aquel momento con la juventud lo único que quería era ganar.



En el Betis viviste un ascenso (años más tarde otro en Numancia). ¿Fueron aquellos tus mejores momentos como futbolista?

Probablemente sí. Desde ya mi último año en el Extremadura que tuvimos el ascenso y esa etapa en el Betis habrán sido lógicamente los años donde más influencia he tenido, los que más me han marcado y donde he podido estar a mejor nivel.

Luego, sin embargo, cuando he tenido unos años más en mis últimas temporadas sí que es verdad que empiezas a dominar todos los aspectos del juego y empiezas a disfrutar más aunque a lo mejor ya no estés al mismo nivel y estés jugando en segunda B y claro ya se está acabando tu carrera. Como todo en la vida, cuando más experiencia tienes y mejor dotado estás es cuando el cuerpo ya no te responde tanto.

Sin embargo, al llegar a Primera el Betis fichó a Jaro y posteriormente en tu marcha al Celta tampoco pudiste jugar demasiado. ¿Cómo se conlleva la suplencia?

A partir del ascenso y tener que operarme de una lesión al Betis llegó Pedro Jaro para hacerse con la titularidad y luego en el Celta tampoco tuve durante un tiempo mucha participación.

Cuando era joven lo veía de manera totalmente distinta a como lo veo ahora. En aquel  momento pensaba que debía tener más oportunidades, pero con el tiempo te das cuenta que te tenías que haber librado de esos pensamientos y haber trabajado para estar en el mejor estado posible. Eso lo ves con el tiempo, ahora se lo dices a los chavales, pero creo que cuando somos jóvenes ninguno vemos esta situación y todos creemos que nos merecemos mucho más y que el de al lado a lo mejor no merece tanto. Es complicado, lo intentas transmitir, pero que de verdad llegue al jugador es difícil, lo era antes y lo es ahora.

Diezma en el Betis
Diezma en el Betis

Una de las cosas que viviste en tus primeros años como profesional fue el cambio de la norma de la cesión que ahora ha provocado que el juego de pies sea bastante importante en los guardametas. ¿Se trabajaba antes ese aspecto?

Cuando la norma era distinta no se trabajaba absolutamente nada el juego de pies en los porteros. El que había jugado de jugador o le gustaba jugar con los pies un poco manejaba algo mejor esas situaciones y el que no pues no pasaba nada, lo importante era que el balón no entrara en la portería y que tus características como guardameta fueran esas.

Es evidente que todo ha evolucionado mucho y a los que nos ha pillado en medios nos ha tocado sufrirlo. Recuerdo que cuando cambió la norma valía con meter el interior del pie y echarla a un costado y tirarla fuera, en cambio, ahora se pide ser un jugador más y tener un nivel técnico exactamente igual del que pueda tener un jugador de la línea de atrás o del medio del campo. Es una de las características que más ha cambiado y que lógicamente ha pasado a ocupar un porcentaje muy alto del tiempo de trabajo de los entrenadores de portero.

Dejaste el Celta por el Numancia, Primera división por segunda, un paso atrás para volver a dar uno hacia adelante con la titularidad y el ascenso de nuevo. Igual que antes te preguntaba por la suplencia, ahora me gustaría hablar de la titularidad. ¿Es la portería la demarcación en la que más se necesitan los minutos para tener el mejor estado anímico?

La continuidad es algo que te da tranquilidad y como le pasa a los pilotos te va dando horas de vuelo, te va dando situaciones de portería, situaciones de fuera de portería, situaciones de relacionarte con tus compañeros y todo para conseguir mejores resultados.

Creo que ha cambiado algo esa tendencia de “mi portero titular es este y a pesar de todo va a jugar siempre” a una participación más activa de los demás porteros de la plantilla. Creo que esos cambios han sido para bien, pero sí que es verdad que la continuidad te permite estar mucho más tranquilo, pero esto también va evolucionando y los porteros se están metiendo en esa dinámica de aceptar compartir competiciones, de compartir partidos o de no ser el indiscutible y que nadie te quite ni un solo minuto como pasaba anteriormente.



En el tramo final de tu carrera viviste varios descensos (Recreativo –que no se acabó dando por cuestión económica- y Orihuela). ¿Tuviste en algún momento la sensación de que eras más culpable que otros jugadores por estar en un demarcación tan importante para el marcador como es la portería?

No, en ningún momento. Yo creo que todos estábamos convencidos de que teníamos que trabajar la salvación. En el Recre entramos en una situación complicada en la clasificación y estuvimos hasta el último partido a punto de salvarnos. Luego afortunadamente se consiguió mantener la categoría y a partir de ahí hasta llegó a Primera División un par de años después, cosa que me alegro porque guardo unos gratísimos recuerdos aunque fueran solo seis meses en aquel club.

En el Orihuela también estábamos muy mentalizados de que era una situación colectiva. Si que es verdad que me pilló en una época en la que estaba un poco más responsabilizado al ser una plantilla con chavales muy jóvenes e intentaba transmitir tranquilidad y lo que se podía. Eso pasaba por estar al frente y hacer un poco más de lo que pudiera para resolver la situación, pero nada especial, no te sientes más culpable por ser portero en esas situaciones, ni mucho menos.

A tenor de eso ¿cómo trabajabas con el error?

Yo creo que el error es la base del aprendizaje. Partiendo del error es como consigues ir mejorando y subsanando cosas. Cuando te pasa en primera persona y eres joven te cuesta un poco más, te cuesta asimilarlo, porque parece que puedes con todo y de repente llega un error y piensas “cómo he podido hacerlo” o “cómo me ha pasado a mí”, pero te pasa para que aprendas de él. Pero en esas edades no hay escapatoria para asimilarlo bien.

Con el tiempo ya empiezas a conseguirlo y al final forma parte del juego. Si no hubiera errores todos los partidos serían 0-0 y sería un aburrimiento, hay que saber que es un cúmulo de aciertos y errores y que tienes que convivir con ellos.

Un portero en la primera parte puede encajar un gol tonto y luego ser el mejor y conseguir que el equipo obtenga la victoria. De eso se trata, de sobreponerte. Obviamente no es fácil de trabajar, tú trabajas aspectos para que nunca pase el error. Cuando pasan pues toca analizarlos y simplemente intentar encontrar el porqué y a partir de ahí que no vuelva a suceder. Eso no es sencillo porque va a seguir habiéndolos y a partir de eso es cómo consigues aprender. Si no hubiera errores no mejoraríamos.

Diego Tristán junto a José Luis Diezma
Diego Tristán junto a José Luis Diezma

Colgaste los guantes y pasaste a los banquillos, primero de todo, sino me equivoco por el Rayo Vallecano y posteriormente llegaste al fútbol base del Real Madrid. ¿Cómo ha cambiado la forma de trabajar en la cantera madridista desde tu paso como jugador a tu paso como entrenador?

Ha cambiado todo. Desde el entorno, la ciudad deportiva es distinta de aquella que teníamos cerca de La Paz antes de irnos a Valdebebas, hasta la gente que había dentro y sobre todo la forma de trabajar.

Yo creo que cada vez la gente se está preparando más, los entrenadores están más formados, las instalaciones son mejores y tenemos muchos más medios para darles a los chicos todas las herramientas necesarias para que ellos las cojan, las utilicen y que consigan ser mejores y llegar lo más alto que puedan.

Ahora es totalmente distinto, pero siempre nos queda ese encanto, esos recuerdos de la antigua ciudad deportiva, esos campos de tierra, esas horas de sufrimiento que hemos pasado allí, pero evidentemente todos los cambios han sido a mejor y se ve en la calidad de los jugadores y de los entrenamientos.

¿Qué recuerdas de tu primer día como entrenador de un primer equipo?

Siempre me ha preocupado lo que podía transmitir y lo que podían ver en mí el primer día que me conocieran. Un poco para ver qué les puedo hacer llegar para que a partir de ahí podamos trabajar durante el año.

En ese sentido me he preparado un poco y siempre por la misma línea porque al final es un deporte al que amo y el abogar por el respeto al prójimo, al de al lado, a tu compañero, al entrenador, al fútbol, al deporte y al compromiso es algo que siempre está ahí. Esas palabras siempre van a estar en esos primeros días que me dirijo a ellos y es lo que más me ha preocupado.

A partir de eso todo ya va fluyendo: tienes una idea, tienes unos conocimientos, quieres desarrollarlos y ellos te ven con esa ilusión y con esa capacidad y los que quieren van para adelante y los que no se quedan un poco más atrás y te pondrán problemas, pero eso es el devenir de cualquier equipo de fútbol y de cualquier entrenador, pero sí debo reconocer que esas primeras palabras y esa primera impresión siempre me ha llamado la atención y he puesto un poco de hincapié en qué decir.



A tenor de eso, tengo la sensación de que entrenar en el fútbol base es enseñar a ser jugador de fútbol y aprender los mecanismos de este deporte, pero creo que al llegar a ser entrenador de un primer equipo el chip cambia para el futbolista. ¿Debe ser el entrenador del primer equipo más un gestor de egos que un formador?

Tiene que ser un poco todo. He leído unas palabras, no recuerdo muy bien de quién, que decían que al final un entrenador de fútbol de lo que menos hace y de lo que menos entrena a lo largo de la semana era de fútbol y puede ser un poco verdad.

Es exagerado, pero sí que es cierto que tienes que estar pendiente de muchísimas cosas: pendiente de los jóvenes porque son jóvenes, cómo pueden afectarle cualquier relación con los más veteranos, sus relaciones fuera de la cancha, y los veteranos cómo puedes dar con ellos para que se añadan y que te ayuden con el resto del equipo y que no se hagan sus grupitos… Todas esas cosas es evidente que las tienes que manejar mucho.

Tienes que gestionar muchísimas cosas: aspectos psicológicos, estados de ánimo, momentos de forma, darle a cada uno lo que crees que pueden necesitar o convencerles, me gusta convencer más que decir las cosas y que sean porque yo las digo, pero al final tienes que gestionar todo esto.

Depende de las categorías muchas veces tienes que empezar con cosas que a lo mejor pensabas que estaban bien asimiladas ya pero que al entrar en el equipo ves que tienen ciertas carencias que te obligan a hacer trabajos y tareas que hacías cuando eras más formador y que las tienes que introducir en tu día a día cuando pensabas que a lo mejor podías ir mucho más adelante, pero tienes que analizar tu equipo, tu situación y tu entorno y a partir de ahí trazar tu plan de actuación.

Después de estar en el primer equipo del Cerro Reyes, del Ávila y del Extremadura tu carrera dio un cambio radical en los banquillos y diste el paso de probar fortuna fuera de España. Primero en la escuela de Guanzhou Evergrande chino y posteriormente en Arabia Saudita con el Al Ettifaq U-19 primero y actualmente en la Academia Safa. ¿Cómo surgió esa opción y qué balance haces hasta el momento?

Todo esto surgió a partir de que el fútbol modesto en España, Tercera división y Segunda B, desde hace cuatro o cinco años es nefasto. Nadie cumple con sus compromisos, nadie paga sus salarios, todos te dejan a deber, te exigen como si fueran entrenador de Primera división, te involucras y luego llega cualquiera de un supermercado, se hace cargo del equipo y se permite el lujo de decirte todo lo que tienes que hacer. Cuando esas cosas empezaron a suceder en el busqué dar un cambio radical a mi carrera.

Ese cambio me surgió con la opción de irme a China, venía de un momento en el que había tenido un año muy bueno deportivamente y otro regular, pero lo económico había sido funesto y eso mentalmente te desanima muchísimo. Ese fue el motivo.

Probé, salí fuera y empecé a notar la diferencia abismal en el reconocimiento y en la forma en la que te dejan trabajar en comparación con la que tenía en España. Tuve un poco de miedo al principio por salir, porque no lo había hecho antes, pero una vez que te vas y te sale trabajo de buena calidad y que te puedes sentir a gusto pues la idea es seguir en esa línea.

Al final el estar en España en muchísimas situaciones me ha generado un gran estrés mental debido a las situaciones externas, no las del fútbol, que creo que a día de hoy todavía están sucediendo. He leído hace poco un contrato de un chaval que no cobra y no le dejan irse y eso que sigue ocurriendo y no le ponen remedio, llevan muchos años así y nadie mueve un dedo.

José Luis Diezma en el Guanzhou
José Luis Diezma en el Guanzhou

¿Qué tan lejos están en lo formativo en China y Arabia Saudita de poder comenzar a sacar jugadores de primer nivel?

Tienen medios y tienen dinero que es lo fundamental. Además quieren llevar a gente para aprender métodos europeos, americanos y de otros sitios, pero hay algo evidente y es que la tradición futbolística, especialmente en China, no la han tenido nunca.

Los niños cuando salen de casa después del colegio nunca han jugado al fútbol en la calle, nunca ven partidos de fútbol en la tele, sus padres no les cogen de la mano y los llevan a ver su equipo preferido y se hace muy difícil que tú llegues y le intentes transmitir esa pasión que tenemos aquí, que desde que me levanto hasta que me acuesto quiero un balón de fútbol.

En los chinos especialmente se da eso y ese arraigo es complicadísimo de inculcarlo. A partir de ahí sí que son muy disciplinados con estar entrenando durante quince horas, pero al final no solamente por entrenar durante quince horas alguien que no tiene pasión por el deporte, que no puede o no lo quiere entender, que no le encuentra ese placer va a conseguir dar ese salto de calidad. Van a ser máquinas o robots y ahí se ve que ese es un hándicap muy importante.

En Arabia es un poco distinto. Sí que tiene a lo mejor esa fama de callejeros, de salir a la calle a jugar descalzos con los amigos, eso sí lo tienen, pero tienen unos hábitos de vida, de alimentación y un ritmo que les impide el poder dar un paso más adelante. Es una cultura de gente que busca la comodidad, el ser profesional de un equipo de fútbol lo ven como algo para ganar mucho dinero aquí en el país, comprar un buen coche y de aquí no moverse. No quieren ir mejorando cada día y es complicado.

Son problemas un poco distintos, pero van con la cultura de los países, con el arraigo y muchas veces con las normas. Por ejemplo, en Arabia las normas en cuanto a los rezos, los horarios de alimentación y de descanso son muy distintos y al final luchar contra eso es complicado porque al final siempre van a ganar los jugadores. Son veintitantos y tú solo eres uno y es difícil cambiarlo, pero están en el camino, conseguirán cosas poco a poco, pero yo creo que para llegar a ser una potencia no sé si podremos verlo nosotros.

¿Cuáles son las principales ideas futbolísticas que llevas de tu experiencia en el primer nivel y que estás intentando implantar allí? ¿Y cuál crees que es la que más fácil están asimilando y la que más está costando?

Lo que intentas implantar es el conocimiento del juego, que ellos sepan por qué se hacen las cosas, para qué se hacen y sobre todo que vean que haciendo eso se encuentran cada vez mejor, consiguen hacer más cosas, consiguen evolucionar y consiguen que su forma de jugar esté cambiando y vayan haciendo cosas que antes lógicamente no eran capaces de hacer.

En esa línea es difícil por el idioma, por la forma de entender las cosas y porque muchos niños simplemente no se plantean que esto es un juego y como juego tienen que aprender a desarrollar todas las facetas del mismo y sacarle beneficio a todo lo que tengo y todo lo que hace mal el contrario intentar aprovecharlo para ganar los partidos.

Todas esas cosas les cuesta muchísimo, entender el por qué se hace y para qué se hace es difícil que lo asimilen, pero poco a poco creo que sí se les irán quedando muchas cosas y con el paso del tiempo las irán asimilando y haciendo de manera instintiva, pero ahí es donde gastas la mayor parte de tus energías.

Al final el trabajo que tenga que ver más con el físico o un poco con la técnica es fácil para ellos, no tienen que pensar mucho, simplemente repeticiones y estar atento a lo que me digan, pero cuando empiezas a relacionarte con el grupo, con tus líneas de juego, con los rivales, con el balón, con la portería y con las líneas del campo, toda esa relación y cómo jugar con ellas es lo realmente difícil para todos ellos y ahí es donde gastas casi toda tu energía en que lo intenten comprender.



Preguntas a bocajarro

¿De qué tema hablarías si te dijeran de dar una charla sobre fútbol en la sede de la FIFA?

Me costaría mucho trabajo sentarme con los de la FIFA y ponerme a hablar porque al final estás viendo que son gente que todo lo hacen para el propio beneficio, para engordar sus cuentas corrientes, para que los clubes poderosos cada vez ganen más dinero, para que solo vivan los ricos y creo que no mueven un solo dedo para que el fútbol modesto tenga un sitio en el fútbol y se pueda vivir dignamente de este bonito deporte.

Y no solo la FIFA, me da muchísima pereza la Federación que tenemos nosotros que está durante diez, quince, veinte años dejando languidecer la Tercera División y la Segunda División B de manera triste, con decenas y decenas de jugadores todos los años que no cobran, que no pueden irse del equipo porque perderían el derecho a cobrar al final de temporada, nada está regulado, la AFE te hace esperar a final de temporada para que al menos el 70% de lo que te hayan firmado te lo puedan rembolsar… son cosas que entristecen porque no somos nada.

Ni la AFE consigue más cosas ni los jugadores o entrenadores consiguen hacerse fuertes en ese sentido y que por lo menos se pueda vivir dignamente, yo creo que la pereza es enorme, hablar con esa gente de la FIFA que es la cúspide de la pirámide, pero que debajo van las federaciones y que sobre todo la nuestra que lleva muchísimos años dejando de lado, que necesita una restructuración urgentísima y no puede ser que un jugador pueda pasar ocho meses sin cobrar y se tenga que aguantar y no pasar nada y un árbitro no cobra una semana y el equipo desciende dos categorías, yo creo que es algo que deben arreglar de manera urgente porque la desigualdad es enorme.

Realmente me entristece, porque como te dije antes fue una de las causas principales por las que opté por salir del país y buscar otros retos no ya tanto deportivos, sino culturales e incluso también que te sientas más gratificado y más reconocido en cualquier otro sitio que en tu trabajo en tu propio país.

¿Cuáles han sido las personas con las que más has aprendido de fútbol en tu carrera, ya sea como jugador o como entrenador?

La verdad es que han sido muchísimos los compañeros, entrenadores y gente del fútbol y sería muy complicado decirte de quién he aprendido más o menos. Yo creo que siempre sacas un balance de todo lo que te ha acontecido, de cómo lo realmente importante lo has asimilado o lo has intentado poner en práctica.

Lo que no te ha gustado lógicamente lo intentas evitar en tu día a día y que no tenga presencia en tu manera de actuar, pero sí que te quedas con cosas como haber podido compartir un rondo con jugadores de aquel Celta que llegó a la UEFA y que luego jugaría Champions, un rondo con los Revivo, Karpin, Mostovoi, Mazinho… Aunque estuviera siempre dentro y la cogiera con la mano, daba igual, era disfrutar.

Luego en Soria con un gran grupo sólido de amigos sin grandes nombres, pero conseguimos sin que nadie contara con nosotros el alcanzar la Primera División solo por creer en algo, por sublevarnos ante los poderosos. Eso también es disfrutar. Disfrutar es llegar a Santa Justa y ver miles y miles de personas que te aclaman, y que dices “simplemente he hecho mi trabajo”, pero ellos te ven como un héroe.

De todas esas situaciones aprendes, no ya solo contenidos a nivel técnico o táctico, de experiencia o profesionalidad, sino experiencias que te ha dado el fútbol y que te quedan en la retina y que lógicamente me ayudan en el día a día de mi trabajo. Cuando tengo que pensar en algo esas experiencias son muy útiles. Al final te quedas con todas, llevas contigo en la mochila las que realmente te han sumado y dejas fuera las que no te han parecido las más adecuadas. Al fin y al cabo, de todas se aprende.

Autor

Iñaki García
Soy Iñaki García y soy periodista. Sé muy poco de fútbol, de hecho, he jugado a baloncesto media vida pese a medir 1.70. Sin embargo, en cuanto se trata de escribir este es mi deporte.